Entrevista a Robert Roig

Exalumno de la escuela, actor en activo, coordinador del área juvenil, jefe de estudios… Nos reunimos con Robert Roig para hablar de su trayectoria y de sus proyectos presentes y futuros. 

Nos gusta empezar por lo difícil ¿Quién es Robert Roig?

Pues Robert Roig es un chico de 28 años, criado a caballo entre la vida de un pueblo de l’Horta Nord de València (Carpesa) y la de sus barrios colindantes. De familia obrera, concienciado y orgulloso de pertenecer a ella. Un muchacho que por sus decisiones (en muchas ocasiones, tengo que decir, equivocadas), aprendió a ganarse y buscarse la vida. Actualmente, el que escribe estas líneas es más bien un muchacho agradecido por lo que tiene.  

¿En qué momento decidiste que querías dedicarte a la interpretación?

Podría decir aquello de que desde pequeño quería ser actor… ¡Y sería cierto! Teniendo unos siete u ocho años, vi por primera vez a mi padre (gran amante del teatro, asiduo a la platea y a las tablas amateurs desde hace muchos años) representando un sainete con un grupo de teatro que había en Benicalap. Aquel día tuve la oportunidad de estar como espectador además de corretear entre cajas antes y después de la representación y me cautivó. Aunque fue años más tarde, después de varios años de cursos de teatro para niños en Moncada con Pepa Lluesma, cuando me reencontré con esta vocación. Uno de los mejores oficios, aunque de los más frustantes…

Acabaste tus Estudios Profesionales en la escuela en 2014 y desde entonces has trabajado en teatro (La Farsería, Caterva Teatre, Teatre de L’Abast…), televisión (Els Bíters)… ¿Qué momentos destacas de todo este recorrido?

La verdad es que he tenido la suerte de poder trabajar desde que terminé los estudios en la Escuela del Actor con un buen puñado de experimentados profesionales a los cuales debo gran parte de lo que sé. Sería injusto no recordar momento por momento. Pero, por aquello de no aburrir a quien lea esta entrevista, no puedo extenderme tanto… Los que más recuerdo son aquellos en los que de repente ha sonado el teléfono con un número extraño en la pantalla y al otro lado de la línea ha estado Miguel Seguí, alguno de mis amigos Catervos, Andrés Poveda, Raúl Lago, Gloria Guillot… y se han acordado de mí para ofrecerme un trabajo o un cásting del cual ha resultado un trabajo.

Además de actor, has desempeñado también el cargo de coordinador del área juvenil (y, posteriormente, de jefe de estudios) en la escuela. ¿Cómo has conseguido “coordinar” esas dos facetas?

Haciendo malabares de puntillas sobre una cuerda de funambulista… Lo pinto tan difícil porque el volumen de trabajo del que me encargo en la escuela es grande y hay que estar atento a muchas cosas, además de estar a cargo de mi trabajo actoral fuera de la escuela. Aunque siempre he tenido el apoyo de mis jefes, compañeros/as y amigos/as desde el momento cero me han enseñado de todo y permitido errar de forma humana. Infinitamente agradecido a todas y cada una de las personas que forman La Escuela del Actor por estar a cada paso dentro y fuera de ella apoyándome, ayudándome y dándome los mejores consejos.

Desde 2016 has formado parte del proyecto “Amb el text per damunt” que organiza la Sala Carme Teatre con el objetivo de poner en valor, mediante lecturas dramatizadas, dramaturgias valencianas de la primera mitad del siglo XX. ¿Qué aprendizaje has sacado de esta experiencia? ¿Cómo es trabajar con el texto en la mano?

He tenido la oportunidad de conocer autores que nunca había leído, trabajar y aprender con actores y actrices que hoy son compañeros/as y amigos/as, formar parte de la familia Carme Teatre y conocer nuevas formas de hacer con Aurelio Delgado, además trabajar codo con codo con Raúl Lago. El ciclo “Amb el text per damunt”, además de ser un sustento económico maravilloso (las cosas claras), ha sido un lugar donde aprender y jugar sin complejos ni juicios. Tengo mucho que agradecer a esas mañanas y tardes de ensayo, a esas funciones para 90 o para 2 espectadores. Una suerte de proyecto y de gente que lo envuelve.

Trabajar con el texto en la mano tiene lo positivo de no tener que memorizar un texto, pero aun así genera la necesidad de mirar a tus compañeros/as a los ojos, cosa que a veces es una gran trampa, pero ayuda a agudizar la percepción visual y potencia la intuición en escena, ya que es como abrir las puertas de la sala de ensayo la primera semana desde la primera función. 

En unos meses estrenarás en el Teatre Principal como parte del reparto de “Júlia”, de la compañía La Dependent. ¿Qué puedes contarnos de este montaje?

Pues por el momento, más bien poco puedo contar de Júlia. Puedo decir que estoy muy contento de formar parte de un elenco de la compañía La Dependent, una de las míticas del País Valencià por su extensa trayectoria, de ponerme en las manos de Gemma Miralles, de compartir escena con un gran número de interpretes (porque somos muchos) y de pisar por primera vez las tablas del teatro Principal de Valencia.

Además del Robert actor, ¿hay alguna otra faceta artística que te gustaría explorar como, por ejemplo, la dirección o la escritura?

Algunas incursiones en el plano de la escritura he hecho y me gustaría ahondar en ello, tanto como en la dirección o la docencia profesional. Todo se andará, pero primero el uno y luego dos, que la vida es larga y sobre todo hay que vivirla.

¿Qué otros proyectos tienes entre manos?

Tampoco puedo hablar mucho de ello. Algo más aguarda a la vuelta de la esquina, aunque nada es seguro… por lo que si alguien que lea esto está pensando en mi para trabajar como actor… Oiga, ¡llámeme y hablamos!

¿Qué le pides al futuro?

Que me brinde la oportunidad de seguir creciendo, aprendiendo y trabajando… Además de la paz en el mundo y salud, dinero y amor para los míos.



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